Con más de un siglo de operaciones ininterrumpidas, este recinto mantiene la arquitectura y distribución de la cantina tradicional mexicana. Su interior conserva puertas abatibles de madera, pisos de mosaico con patrones originales, una barra extensa recubierta de azulejos y espejos biselados que amplían visualmente los salones de consumo. El diseño rechaza los elementos de la vida nocturna moderna para priorizar la tertulia de mesa de la vieja escuela.
La bohemia es móvil y funciona a la carta; dependiendo del día y el horario, tríos de guitarras acústicas, acordeonistas y requintos circulan entre los comensales ofreciendo un repertorio de bolero clásico y música tradicional. El volumen orgánico de las cuerdas permite que las melodías acompañen sin interrumpir la charla.
El acceso es libre y carece de cadenas, cadeneros o tarifas de puerta. Es el destino indicado para quienes buscan experimentar la vida de cantina histórica en la alcaldía Azcapotzalco con un trago fuerte en la mano y cuerdas en vivo, aprovechando las horas en que los músicos itinerantes se encuentran disponibles en los salones.